domingo, 26 de abril de 2009

Historia Americana


La semana va pasando demasiado rápido, hoy ya es sábado. Tenemos la mañana libre, y cada cual la utiliza mejor le parezca, algunos becarios aprovechan para dormir hasta tarde, otros prefieren ponerse al día con e-mails atrasados de la semana y otros preferimos recorrer la ciudad. Yo me levanté temprano para poder caminar tranquilo y recorrer las calles de Austin. Salgo del hotel y durante 500 o 600 metros las únicas personas que cruzo son corredores solitarios, cada uno que voy cruzando disciplinadamente al pasar cerca me saludan con un “buen día”. Llego a la calle 2 y doblo hacia el “Downtown” (es lo que llamamos “centro”, pero no comercial como lo entendemos nosotros, el downtown es el área de la ciudad que cuenta con mayor cantidad de edificios de oficinas, edificios federales, estatales y municipales, y por supuesto se rodea de una interminable cantidad de cafés y bares). Sigo caminando y de frente me encuentro con un grupo de estudiantes (todos visten remeras, o buzos, o camperas de la UT) que corren en grupo por la ciudad, serán unos 100 aproximadamente; no pasan más de 5 minutos y se repite la escena solo que con un grupo de ciclistas de la UT, los universitarios son actores principal en Austin.

La ciudad esta limpia, no hay indicios del gran movimiento nocturno que hubo el viernes por la noche. Cuando estoy llegando a la Avenida Congress veo que el tráfico automovilístico esta cortado y no se puede pasar hacia la avenida ni atravesarla. Me apuro a preguntarle a un policía local que custodiaba una de las vallas que detenían el tráfico porque estaba cortada la avenida, y con un tono de sorpresa mezcla con entusiasmo me responde: “ ¡Es el día de los Scouts!, hoy es el desfile estatal”, no tuve más que girar noventa grados en sentido de la avenida y levantar la vista, a unos quinientos metros se alcanzaba a divisar una marea de gente y colores que avanzaban lentamente por la Av. Congress , me gusto la idea de ver este evento, comienzo a buscar un café que me permita apreciarlo desde adentro, ya que estaba bastante fresca la mañana. En la esquina de la 5ta y Congress encuentro un local de la tan americana cadena de café “Starbucks”, decido entrar. En el interior del café el clima era muy similar a cualquier café argentino, gente con los diarios sobre la mesa, una mezcla de atuendos entre sacos de oficina, gente en jogging y ropa de scouts, sin embargo había una gran diferencia a cualquier local de nuestro país: el tamaño desmedido de las tazas (aquí son vasos) de café, parece ser que cada americano necesita al menos medio litro de café para comenzar la mañana. Hago mi pedido y afortunadamente encuentro una mesa cerca de una ventana por la cual puedo disfrutar el desfile.
En el día de los Scouts aquí en Texas, la ciudad se paraliza y se pone a disposición del desfile. El policía con el que había hablado anteriormente me había dicho que los participantes eran cerca de 20.000. Comienzan a desfilar las distintas agrupaciones de Scouts, todos tienen su bandera identificatoria y exhiben algún trabajo que han realizado durante el año, son todos niños de 5 o 6 años a 14 o 15 los más grandes. El desfile es muy colorido y todos exhiben orgullosos los estandartes que los distinguen del resto. Lo que más me llama la atención de este hermoso evento son dos cosas, la primera es la participación de los padres, no solo alentando a sus hijos al pasar, sino involucrados en la puesta en escena del desfile, por cada “tropa” de niños (así se llaman los grupos, Tropas) hay casi un numero igual de padres voluntarios (los distingue una insignia que dice textual “Padre Voluntario”) que van tocando un instrumento, o llevando algún tipo de trabajo realizado por los niños. Voy a graficar este compromiso de los padres con una imagen que me queda grabada y representa fielmente lo que quiero decir: la tropa 151 desfila en una especie de carro (los que utilizamos en los campos para llevar postes o fardos de pasto) decorado con los colores de la bandera norteamericana, sobre el carro van niños saludando, a su vez el carro tiene atado y tira a cuatro “Karting” de madera, del tipo que se hacen con rulemanes de camiones como ruedas y se manejan con los pies, los cuatro niños que los pilotean van orgullosos ya que esos castings son fruto de su trabajo como Scouts, la tropa trabajo todo el año para hacerlos.

Lo que deseo resaltar de esta imagen está sobre el carro de la tropa 151, ahí van dos padres de espaldas a los niños sobre el carro y mirando a los cuatro en los Karting, pero el trabajo de estos dos hombres afro americanos no es custodiar a los Karting, sino que van haciendo burbujas de jabón, dos hombres haciendo burbujas por un recorrido de 2 kilómetros a una velocidad de 5 Km. /h, dedicando toda su mañana a regalarle a los Scout un día inolvidable.
Lo segundo que me llama la atención es la disposición de toda la ciudad para ayudar en este día, todas las instituciones de Austin están en el Desfile, los gigantescos autobombas de los bomberos pasan lentamente colmados de scouts desfilando, camionetas de la policía puestas a disposición para tirar de los carros de los niños, la banda musical de la universidad alentando al publico, más atrás camionetas de la municipalidad de Austin tirando de variadas escenografitas sobre ruedas con representaciones Scouts. Toda la ciudad colabora y se compromete con este desfile, y esto no debería sorprenderme, el scoutismo es una institución muy importante aquí en este país, y conociendo día a día los valores de los norteamericanos y el tipo de sociedad que detentan yo diría que el scoutismo es una especie de etapa iniciatoria que fielmente corresponde a este tipo de sociedad donde la disciplina y las tradiciones militaristas son imprescindibles.

Luego del desfile regreso al hotel para encontrarme con los compañeros de viaje. Y emprendemos una visita a la ciudad de Georgetown a unos 50 kilómetros de Austin. Georgetown es una pequeña ciudad que conserva la arquitectura y el diseño urbano de los primeros asentamientos del famoso “oeste americano”, los comercios más importantes están dispuestos alrededor de la plaza principal, la cual a diferencia de las nuestras alberga el “City Hall” (La municipalidad) en el centro de la misma. Todos los comercios presentan una característica propia del “lejano oeste” y esta es una galería que cubre la vereda. En una de las esquinas principales se erige un edificio de una arquitectura muy singular cuya principal característica es una cúpula estilo árabe, al acercarme veo sobre la parte superior de la construcción el símbolo de la Masonería como un sello el edificio. Todo el recorrido del pueblo me transporta a cientos de años atrás cuando este país comenzó su consolidación territorial y ciudades como esta fueron los pueblos de avanzada.

Tomamos un Tour por el edificio municipal, un edificio que alberga la historia no solo de Georgetown sino también de los EE.UU. Aparece el Sr. Robert R. Payne un veterano de la guerra en Vietnam, es un hombre mayor de unos 70 años muy amable en el trato, y comienza a guiarnos por la historia del Municipio, nos cuenta con orgullo como este edificio fue hecho con el aporte de todo el pueblo. A lo largo del recorrido se nota una monumental obra de restauración de este lugar, de hecho Payne nos explica que hubo una gran reparación financiada con dinero del Estado, la obra configuró el edificio hacia su forma y detalles originales, claro que para llevar adelante una obra así hay que contar con unos nueve millones de Dólares. Ahora el Sr.Payne nos lleva a la sala más popular del edificio, estas paredes también albergan la corte del condado, otra sala de pura madera al mejor estilo americano, nuestro guía nos invita a pasar y sentarnos en las sillas del jurado mientras el comienza el relato de la historia más importante de la que fue parte esta corte y esta ciudad, el primer juicio en la historia al Klu Klux Klan.

Cuenta la historia donde esta sociedad , 90% blanca, apoyaba a esta aberrante organización criminal, en sus comienzo la base de su apoyo era que el KKK era “garante” del buen comportamiento de la ciudad. Todo el pueblo conocía que el KKK “mandaba” en la ciudad y aceptaban, aun las autoridades, que esta organización velara por el “bien común” (de más esta decir que todo el entre comillado de este párrafo es a manera de sarcasmo), todo el apoyo popular se esfumo el día que se hizo público en 1923 el accionar del KKK y como su herramienta moralizante era la violencia desmedida, la crueldad y la intolerancia. El KKK, sus miembros, son llevados a juicio por azotar con cadenas, y dejar al borde la muerte, a un hombre acusado de frecuentar a una viuda. El histórico juicio fue en la misma sala donde estamos sentados y el relator de la historia nos hace vivir todo el histórico proceso con una pasión envidiable. El resultado fue la primer condena a prisión a criminales de esta organización, lo cual sentó precedentes para eliminar a lo largo del tiempo a este aberrante grupo. Salimos del municipio y agradecemos a Payne sus ganas y su pasión por contarnos la historia, intentamos darle una colaboración por su tiempo ya que el Sr. es voluntario y recibe a cada visitante solo por el placer de servir a su ciudad, pero Payne de ninguna manera acepta nuestra colaboración económica. Nos despedimos de este hombre tan agradable y nos alejamos de Georgetown.
Por la noche nos invitan a compartir una fiesta en una casa de un estudiante del LILLAS sonde habrá estudiantes de toda Latinoamérica y norteamericanos que hacen estudios sobre Latinoamérica. La nota de color de la noche fue la presentación del Becario Juan Giusti, oriundo de Jujuy, quien guitarra en mano guío a todo el grupo por un variado repertorio de música folclórica argentina, cabe destacar el esfuerzo de Giusti (quien pese a su voz) logro entretener a toda la fiesta. Lo sucedió en la guitarra el Becario Esteban Brizuela, oriundo de Santiago del Estero, quien resulto ser un gran guitarrista del rock nacional y tocó hasta dejar la sangre en las cuerdas.

Conclusiones del día.
Las instituciones, como ya dije antes, son de vital importancia para los norteamericanos, y me refiero inclusive a este tipo de instituciones sociales como los scouts, se da una vinculación en estos ámbitos que es diferente a la que puedo apreciar en la vida cotidiana, quizas ahi radica su importancia, ya que logran generar un lazo que no es cotidiano en esta sociedad. Las cortes tambien han jugado y continuan jugando un rol vital en esta historia institucional, la historia del juicio al Klu Klux Klan es de un gran valor historico, lo único que opaca tal vez un tanto el apasionado relato de Payne es que se necesito que el KKK hiriera gravemente a un hombre blanco para que fuera a juicio, me quedo pensando en los cientos de hombres negros que no contaron con este respaldo institucional.