sábado, 2 de mayo de 2009

Dualidades

Ezeiza, Avión y en 11 horas y algunos minutos estamos en Dallas, uno de los aeropuertos más grandes del mundo, (el más grande según algunos), luego de corridas y registros de aduana, corremos para poder hacer la combinación que nos dejará en Austin, Estado de Texas. Sin embargo no corrimos lo suficientemente rápido y perdemos nuestro vuelo de combinación. Lo cual, al menos, nos permite unos instantes más para observar el aeropuerto y sus detalles. Realmente todo parecer ser a lo grande aquí en USA, el Aeropuerto en sí es una deslumbrante obra de ingeniería que abarca centenares de comercios y “manadas” de turistas compartiendo durante minutos una espacio multicultural, si tuviese que definirlo en una palabra sería “Global”, este lugar de paso está preparado para recibir en segundos contingentes de miles personas con comodidad y con la misma prisa despedirlas en cada vuelo.

Estamos en USA, el celebre “American way” se trasluce en cada comercio, es un bombardeo continuo de marcas reconocidas en todo el planeta. Todo esta prolijamente marcado y señalado, y enfatizo que aquí todo es a lo grande, para trasladarnos de la puerta de embarque por la cual arribamos hacia la puerta en la cual embarcaremos hacia Austin lo hacemos en un “Tren elevado”, un monorriel de última generación que en segundos atraviesa los distintos edificios que componen el Aeropuerto Internacional de Dallas, en ese momento intento dimensionar la magnitud de este lugar que calculo que debe componerse de al menos 100 ha.
Como detalle del aeropuerto antes de partir noto una maquina expendedora, del tipo que en Argentina venden latas de bebidas gaseosas, solo que esta expende “Ipods”, “consolas Nintendo” y accesorios del nuevo “Iphone”, es decir que esta maquina expende productos de U$D 300 a U$S 500, otra realidad a la nuestra, quizas aún diferente a la misma realidad norteamericana de la actualidad.

Nuestro avión llega, y abordamos, próximo destino Austin.
Al llegar a tierra lo primero que percibo desde la ventanilla del avión es que el paisaje no difiere en mucho al paisaje de La Pampa, es seco, árido y a lo largo del suelo abunda una especie de pasto puna. El aeropuerto de esta ciudad no es tan sofisticado como el de Dallas, de hecho es un edificio estándar y quizas comparable a algún aeropuerto de Argentina. Al bajar del avión no caben dudas, ahora estamos en Texas, la primera imagen al bajar del avión es una cartel con letras en los colores de la bandera norteamericana que dice “Welcome Home US Armed Forces”. y la bandera texana detras. Recorremos la parca y sobria arquitectura del edifico siempre acompañados con una música de fondo estilo “country”, aquí también la prolijidad es una característica, en los corredores del Aeropuerto comenzamos a cruzar soldados en viaje a quien sabe que remoto destino.

Somos recibido por Paola Bouché, miembro de la FURP y residente de Austin, en la sección de equipaje, cargamos nuestras valijas en las “Vans” que nos llevarán hasta el hotel, los autos que comenzamos a ver realmente merecen un capitulo a parte, camionetas que reflejan el estilo texano, todas son enormes, cada vehiculo sufre de una especie de gigantismo.

En el recorrido hacia el Hotel donde nos alojaremos observamos que los carteles publicitarios a la vera de la ruta estan escritos en Ingles pero comienzan a aparecer paulatinamente también en Castellano, a medida que nos acercamos más a la ciudad los avisos y hasta los nombres de las calles se van “latinoamericanizando”, durante el traslado recorremos un barrio de las afueras de la ciudad, las casas son de una construcción precaria, el material predominante es la madera, todas presentan una cerca de alambre tejido de un metro y medio de altura aproximadamente. Cada una tiene un “porche” y un pequeño jardin al frente, es un barrio precario sin dudas, tiene asfalto y aparentemente todos los servicios pero el nivel de abandono de las casas me permiten imaginar que son de una clase media o baja trabajadora, también por la casi exclusividad de carteles en castellano en esta zona deduzco que su población deber ser en gran parte Mexicana, ya que la oferta de comidas y productos son en su mayoría del país azteca.
Llegamos al Hotel, tenemos algunos minutos para dejar nuestras pertenencias en la habitaciones y nos reunimos para la coordinación de la agenda en la sala de cine del Hotel, donde Paola nos presenta a Tim y a Matt, dos estudiantes norteamericanos que han vivido en Argentina y que serán nuestros colaboradores en USA, se hace la introducción formal se comenta la agenda y hacemos un almuerzo en las orillas del lago de Austin, este lago antes llamado Town Lake se lo bautizó posteriormente con el nombre de “Lady Bird” en memoria de la esposa fallecida del ex presidente Johnson.

Tenemos la tarde libre, y decidimos caminar hacia el Centro de la ciudad donde esperamos encontrar lugar en algún bar y poder ser testigos de algo tan tradicional como la mismísima Texas, el “Superball” , el partido de Futbol Americano más importante del año, es Domingo y Austin está paralizado en cada calle, pero al llegar a la 6th, la calle donde se encuentran la mayoría de los bares y pubs, se percibe el movimiento de autos y personas corriendo para llegar a tiempo a la transmisión del partido, no sería comparable decir que se vive este evento como lo sería un encuentro del seleccionado de futbol argentino contra el de Brasil; sería más bien comparable con un River – Boca,lo cual no es poca cosa.
En todo momento la gente es amable y bien dispuesta a explicarnos las reglas del juego que estamos viendo en TV. En la comida abunda lo frito y lo picante. El día concluye con un triunfo de los “Steelers” de Pittsburgh.

Como conclusión de la jornada me ha llamado poderosamente la atención la calidez y educación de este pueblo texano, no se aún si esto se debe a que somos extranjeros o se aplica a toda la comunidad. Pero el dato más relevante sin dudas es la dualidad permanente que se respira en Austin, cuesta imaginar que esta gente amable es la misma que dió mayor apoyo a las políticas del ex Presidente Bush , las cuales no se caracterizaron prescisamente por la amabilidad hacia terceros; tambien conocimos barrios precarios y pobreza, pero al mismo tiempo edificios modernos y lujosos; vimos “Cowboys” texanos ostentando orgullosamente su americanismo, pero al mismo tiempo gran parte de la población es mexica y han logrado imponer segmentos de su cultura que Austin ha tomado como propios, como por ejemplo la comida.

Sin dudas Austin es una ciudad multicultural, joven y compleja, y quizas sea esta un buen reflejo del American Way of Life.